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202108 Casa de la Memoria de TAMAYO


PUESTA AL DIA DE LOS TRABAJOS DE LA CASA DE LA MEMORIA DE TAMAYO

Tamayo, 22 de agosto de 2021

Hace dos años que iniciamos la recuperación de la referencia del apellido Tamayo en su ubicación geográfica mediante la creación de un espacio en el que se recogerían los datos documentales, históricos y culturales del mismo.

Hace cuatro meses os actualizamos ese trabajo y ahora, con satisfacción, os ponemos de nuevo al día de la evolución de las obras.

Cada semana un pequeño grupo seguimos acudiendo al pueblo de Tamayo para seguir con los trabajos de creación de la Casa de la Memoria. Ya se han terminado prácticamente las labores de rehabilitación de albañilería y herrajes realizados por personas contratadas para ello y en adelante será con nuestro trabajo como iremos terminando el resto de acondicionamiento. El presupuesto disponible no permite más contrataciones. Entre otras cosas vamos a explicaros la forma en que se va desarrollando este proyecto de todos nosotros. No tiene secretos pero si particularidades.

Algunas personas se asombran de lo que hemos realizado hasta el momento únicamente con las cuotas que un grupo de socios aportamos. Por el momento, con el grupo de socios, alrededor de treinta y cinco, no se podría haber rehabilitado todo lo que está hecho. Las aportaciones suponen una parte indispensable del proyecto y quisiéramos que seguiría siendo así y que cada vez seamos más los colaboradores. Pero para adelantar los trabajos, un grupo de socios hemos adelantado unas cantidades económicas sin ningún interés ni personal ni económico con el propósito de UNPORTA de devolverles poco a poco su favor.

Estos últimos cuatro meses se han realizado estos trabajos:

1.- Conexión de agua, tanto de agua potable como de residual

2.- Empanelado de cuatro paredes para colocar en un futuro unas recreaciones realizadas en vinilo.

3.- Finalización de tabiques de la casa de servicios (la pequeña) para baños, cocina, etc.

4.- Instalación de váter, lavabo, ducha, fregadero conseguidos gratuitamente

5.- Instalación de calentados de agua

6.- Remates de repisas en baño y cocina

7.- Colocación de una cocina de segunda mano

8.- Colocación de varias ventanas realizadas por un amigo carpintero

9.- Varios trabajos de cemento: recibir piedras, rematar piedra enteada, bases de asientos, etc.

10.- Realización de base corrida de asiento en parte frontal con traviesas de tren

11.- Arreglo y colocación de perta de separación interior de ambas casas

12.- Limpieza y ordenación de entorno

13.- Inicio de diseño de fotos panorámicas para realización de vinilos para las paredes interiores.

Por otro lado hemos tenido que sufrir los malos humores y malas artes de algunas personas del entorno,   que han llegado a ponernos denuncias sobre el plantado de árboles, el alisado del terreno de delante de la casa, la colocación de ventanas, etc., lo que ha supuesto una serie de trámites desagradables, cuando en realidad siempre hemos procurado cumplir con los trámites necesarios para hacer la rehabilitación:

  • Permiso de desescombro
  • Permiso de estructura y tejado (proyecto de arquitecto)
  • Permiso de limpieza de entorno (también nos ha denunciado por ello)
  • Permiso de conexión de agua
  • Colocación de asientos corridos en la fachada de la casa para el descanso de los visitantes.

En nuestro ánimo está el de colaborar con las Entidades locales, bien sean Institucionales o Asociaciones o grupos. Mantenemos contacto con Ayuntamiento de Oña, Diputación de Burgos, Arzobispado de Burgos, Asociación Oniense, Grupo ciclista de Oña, Valle de Caderechas, y múltiples vecinos de la zona. En general  la relación es muy buena.

A nivel de estructura de la casa hemos identificado recientemente un “buzón medieval” en la pared de la casa pequeña. Le falta un trozo que repondremos.

También recompondremos una beldadora (desgranadora) que nos han cedido.

Seguiremos adelante hasta la finalización en la medida en que el tiempo y la economía nos permita, pero necesitaremos alrededor de un año más. Eso pensamos. Pero ya es casi una realidad.

Todo el que se anime a colaborar será bienvenido.

Un saludo

La Junta de UNPORTA: Javier,  Lorenzo, Carlos, Ernesto, Jorge y Eduardo


Casa de la Memoria de TAMAYO


Este proyecto se va desarrollando y tiene muy buen aspecto.

Tardaremos un poco en verlo finalizado

 


Manuel Cano Tamayo


MANUEL CANO TAMAYO

 

Nacido el 23 de febrero de 1925 en Granada (España) y fallecido el 12 de enero de 1990 en el mismo lugar. Granadino y albaicinero, abrió nuevos caminos a la guitarra flamenca,  fue un guitarrista flamenco, compositor y profesor de música español.   

En su familia su madre tocaba el laúd y su padre la guitarra. Muy pequeño se inicia con una guitarrita de juguete de la feria y a los 7 años su abuelo le regala una guitarra de verdad del guitarrero José Pernas. 

Estudió peritaje industrial, trabajo al que se dedicó para ayudar a su familia, así que inició tarde su carrera profesional como guitarrista, ya a finales de los años 1950. Ganó por oposición la cátedra de guitarra flamenca en el  Conservatorio Superior de Música "Rafael Orozco" de Córdoba,? lo que le permitió dedicarse a la formación al tiempo que componía. Editó una veintena de elepés, entre ellos, Evocación de la guitarra de Ramón Montoya (Premio Internacional de Disco Flamenco). Recorrió Europa y Japón dando conciertos, con gran éxito. En 1965 fue galardonado con el premio Sabicas de guitarra del Conscurso Nacional de arte flamenco cordobés. ? En 1986 vio la luz su libro, La guitarra, historia, estudio y aproximaciones al arte flamenco, obra clave en el estudio de la guitarra flamenca y por el que ganó el premio de investigación de ese año en la Cátedra de Flamaencología de Jerez. ? Fue también académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Granada y asesor de la Unesco.? En 1992 y a título póstumo, recibió la Medalla de Andalucía al considerarse que fue un «instrumentista genial, estudioso del folklore andaluz, titular de la primera cátedra oficial de Guitarra Flamenca en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba y compositor, siendo en gran impulsor de la investigación de nuestro folklore y un Maestro para las generaciones futuras».

A los 15 años llega a sus manos una guitarra del taller de Viuda y Sobrinos de Domingo Esteso, iniciando su colección de guitarras de gran calidad. Discípulo de Ángel Barrios, desarrolla una brillante carrera de concertista y compositor flamenco por Europa y Japón.

Destacar sus obras: Un siglo de la guitarra granadina (1975), y La guitarra, historia, estudio y aportaciones al arte flamenco, libro que tuvo diversas ediciones (1986, 1991, 2006) y fue traducido al japonés. También realizó diversos artículos, conferencias en universidades y más de 20 grabaciones discográficas.

Premio Internacional del Disco Flamenco, en 1964; Premio Sabicas de guitarra del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en 1965. Premio de investigación de la Cátedra de Flamencología de Jerez (1986), académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Granada, y asesor de la Unesco. A título póstumo el Ayuntamiento de Granada le concede la Medalla de Oro de la ciudad, le dedica una plaza y un monumento, y también a título póstumo la Junta de Andalucía le otorgó la Medalla de Andalucía (1992). Tiene una calle con su nombre en Santa Fe y en Huétor Vega.

Pero la guitarra flamenca se consideraba un instrumento popular, cuyo conocimiento se transmitía oralmente, alejada de la academia. Manuel Cano Tamayo fue el primer catedrático de guitarra flamenca en España, en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba (1978). El Flamenco entraba así en el sistema educativo y un guitarrista flamenco podría presentarse a oposiciones de la administración y la educación reglada al mismo nivel que un pianista, un violinista o un flautista, ámbitos que le estaban vetados. Reconocerle el mismo estatus que a cualquier licenciado o graduado fue un paso decisivo para la normalización y reconocimiento de un arte que estaba marginado solo al amparo del duende. Un arte que también se puede escribir en notación musical, analizar, e investigar con rigor. Su hijo, José Manuel Cano Robles, destacado médico y concertista de guitarra ha mantenido la tradición de su padre, donde la poética musical y la calidad del sonido priman sobre los alardes de velocidad y virtuosismo.

La magnífica colección de guitarras de Manuel Cano Tamayo se conservan en Tokio en una Fundación japonesa que lleva su nombre. Quizás en nuestra tierra aprendamos algún día a valorar y conservar nuestro Patrimonio.

 

 

 

https://www.facebook.com/watch/?v=492200407798880

https://www.youtube.com/watch?v=zvIjXXHI0QI  

                                                                 MONOLITO HOMENAJE A MANUEL CANO

Quien viva o haya visitado Granada alguna vez, casi seguro que ha pasado, aunque sea fugazmente, por delante de la puerta del Hipercor de la calle Arabial. Allí, en la misma entrada, se levanta un monolito homenaje a Manuel Cano Tamayo.

El monolito que homenajea al concertista de guitarra, y máximo exponente de la guitarra flamenca, Manuel Cano, se inauguró el 29 de abril de 1991.

La idea de instalar dicho monumento, surgió a principios de 1991, unos días después de la muerte del artista. Fue la Asociación de la Prensa de Granada, quien tomó primero las riendas de tan sentido homenaje. Realizaron un primer proyecto, basado en un monolito de piedra de Sierra Elvira, sobre el que se situaría un busto en bronce del maestro. Este proyecto no se llegó a materializar, sin embargo, se organizaron dos festivales de música en el Teatro Isabel la Católica para recaudar fondos. Con el dinero recaudado se costeó un segundo proyecto, que es el que podemos ver hoy en día frente al Hipercor.

Se trata de un monumento de forma piramidal. En el lado izquierdo se sitúan unos azulejos cerámicos con un marco de granadas verdes y letras azules con la inscripción GRANADA AL MAESTRO MANUEL CANO PRIMER CATEDRÁTICO DE GUITARRA FLAMENCA. Debajo se localizan el escudo de la Ciudad de Granada y los logotipos del aula de Cultura del Diario Ideal, la Asociación de la Prensa y de Hipercor.

En la parte superior del monumento a Manuel Cano se sitúa un conjunto de hierro forjado, que tiene forma de dos guitarras entrelazadas, realizado por el artesano granadino Antonio Salazar, un señalado artista del metal, autor entre otros trabajos de los balcones y herrajes del Palacio de Carlos V, en el recinto monumental de la Alhambra.

 


Casa de la Memoria de Tamayo


Este proyecto se va desarrollando y tiene muy buen aspecto.

Tardaremos un poco en verlo finalizado

 


El balcón de la Casa


EL BALCÓN DE LA CASA DE LA MEMORIA DE TAMAYO
25 DE ENERO DE 2021Ç
El pasado día 16 acudimos a Tamayo a colocar un poco más de ilusión en la Casa.
Ernesto, un amigo, ha creado un balcón con su imaginación, que lo llevamos en una furgoneta con el ánimo de colocarlo en su sitio, en la fachada principal, debajo del dintel grabado.
Dicho y hecho. A pesar de las dificultades, conseguimos colocarlo, sobre todo con el trabajo de Lorenzo y Ernesto.
A mi me gusta mucho cómo ha quedado y además le da un carácter especial a la casa. Tenemos que pintarlo y ponerle la puerta que ya está preparada.
Esperamos que os guste.
Un saludo
https://www.youtube.com/watch?v=hEsrMq2LI8I&t=7s

Michoacan y Tamayo


 

TAMAYO y MEXICO

Información y datos actualizados (2020) de Tamayo en Michoacán de Ocampo: código postal, ubicación, mapas.

El emplazamiento de Tamayo (Colonia) está situado dentro de la localidad de Santa Ana Amatián (Santa Ana), en el Municipio de Buenavista (en el estado de Michoacán de Ocampo). Está situado exactamente a 7,05 Km (hacia el SW) del centro geográfico del municpio de Buenavista. Y está localizado a 0,47 km (hacia el S) del centro de la localidad de Santa Ana Amatián (Santa Ana)

 


Lugar: Cuernavaca y Rufino Tamayo


Rufino Tamayo y su plaza en Cuernavaca

9 de enero de 2021

Rufino tuvo una casa en Cuernavaca donde residió una parte de su vida con su esposa Olga.

Por ese motivo es fácil comprender la existencia de esa plaza en memoria del famoso pintor.

Se cumplen 117 años del nacimiento de Rufino Tamayo

El pintor es uno de los artistas mexicanos más importantes del siglo XX

El pintor Rufino Tamayo, uno de los artistas más relevantes del México del siglo XX, quien aprovechó la Escuela Mexicana de Pintura para desarrollar un lenguaje propio y universal, nació el 26 de agosto de 1899.

El creador, cuya obra es muy valorada en el mercado internacional de las artes plásticas, inició su formación como pintor en la Academia de Bellas Artes de San Carlos; en su estilo artístico se destacó por combinar temas autóctonos con la vanguardia europea.

Fue nombrado jefe de la sección de Dibujo Etnográfico en el Museo Nacional de Arqueología de México, suceso que habría de determinar su toma de conciencia sobre el arte mexicano, de acuerdo con información de la Secretaría de Cultura federal y del sitio "rufinotamayo.org.mx".

El pintor participó en la revolución plástica de Europa a principios del siglo XX, en el sentido de integrar el arte de las civilizaciones prehispánicas y el popular.

Pintó más de mil 300 óleos, entre los que se encuentran los 20 retratos de su esposa Olga, 465 obras gráficas, como litografías, las cuales resultaron para Tamayo una técnica adecuada para su sensibilidad, así como un campo de innovación.

De igual forma, realizó 350 dibujos, 20 murales y un vitral, lo mismo que recibió encargos para amplias decoraciones murales, entre ellos "Homenaje a la raza" (1952), "América" (1956), "Prometeo" (1958) y "Eclipse total" (1977).

Otros de sus murales son "México de hoy" (1953), "Homenaje a la raza india" (1952) y "La noche y el día" (1954).

Según el portal de la Secretaría de Cultura federal, el pintor habría nacido el 25 de agosto de 1899, pero le gustaba celebrar su cumpleaños el día 26, de ahí que se tome esta fecha como la de su nacimiento.

Al respecto, la página del Museo Tamayo establece la fecha como el 26 de agosto de 1899.

En 1926 realizó su primera exposición, y tuvo tal reconocimiento que lo llevó a exhibir sus obras en el Art Center de Nueva York.

Fue un pintor siempre reconocido, que se incorporó de inmediato a las grandes galerías, a las colecciones importantes y a los acervos de los museos.

Entre 1926 y 1938, Rufino Tamayo pintó naturalezas muertas y paisajes urbanos en línea con Paul Cézanne. Otras telas de esa misma época se basaron en una inspiración más libre y lírica, que define la exaltación del color y los temas de la vida cotidiana, según la fuente.

En estos trabajos incorporó también sensualidad y exotismo con un cierto primitivismo. Para entonces su labor gráfica alcanzó presencia internacional, y en 1964, después de seis años de residir en París, Tamayo y su esposa, Olga, regresaron definitivamente a México.

Fue en su país natal donde realizó seis murales, entre los que se encuentra "Dualidad", detalló el portal del Museo Tamayo Arte Contemporáneo, el cual fue inaugurado en 1981, resultado del impulso del artista y su esposa.

La colección inicial de pintura contemporánea del acervo de dicho museo se integra de unas 300 piezas, que el propio artista oaxaqueño coleccionó sobre todo en la década de los años 70 del siglo pasado.

A mediados del año 70, Tamayo empezó a ensayar con un nuevo proceso hasta lograr, junto con Luis Remba, director del Taller de Gráfica Mexicana, la mixografía; ambos diseñaron nuevas herramientas y maquinaria especial para integrar color y textura al papel convirtiéndose en sustancia y parte del mismo.

Rufino Tamayo ingresó en El Colegio Nacional el 12 de mayo de 1991; fue nombrado Doctor Honoris Causa por las universidades de Manila, en 1974, Nacional Autónoma de México, en 1979, y la de San Francisco, en 1982.

Se le otorgaron, además, los premios Nacional de Artes en 1964 y el Colouste Gulbekian, por el Instituto de Artes de París, en 1969; la Legión de Honor de Francia (1970) y el grado de comendador por la República Italiana (1971).

En 1990 terminó su último cuadro, "El muchacho del violín". Murió el 24 de junio de 1991 y sus restos fueron depositados en el museo de arte contemporáneo que fundó en la Ciudad de México y que lleva su nombre.

 


Javier Tamayo, fisico


LA CAPACIDAD DE ENSEÑAR

 

Leyendo unos días atrás un artículo sobre el genio español de la Física, JAVIER TAMAYO, comentaba este del padecimiento que tuvo que pasar siendo alumno disléxico y cómo de pequeño, en la escuela, quisieron que repitiera 1º de EGB, e incluso le invitaron con 12 años a dejar los estudios. "Mi historia escolar es la historia de un fracaso. El trauma infantil no se te pasa en la vida. Vives con escenas como aquella". Su profesor le dijo que tenía el peor cociente intelectual de la clase.

Pongámonos en situación. Si a un hijo le dicen que no sirve para estudiar pero lo que en realidad le ocurre es que es disléxico; si nadie le tiende una mano y en la escuela le sugieren que repita curso a los siete años; si le expulsan con cierta frecuencia al pasillo; si es abonado a los exámenes de recuperación; si le trae a la memoria la enseñanza que tuvo en la escuela como una «humillación»; si le sucede todo eso, podemos responder entonces que siempre se puede alzar uno contra todo y contra todos acordándose de Javier Tamayo.

Premio Física, Innovación y Tecnología que le fue concedido por la Real Sociedad Española de Física (RSEF) y la Fundación BBVA. Hace unos años su equipo inventó un microchip capaz de detectar el sida a la semana de contagio. Ahora había desarrollado unos dispositivos ultrasensibles para la localización de huellas de tumores cancerígenos en estadios tempranos.

Pueden marcar un porvenir porque los malos profesores suelen dejar una herida difícil de curar. No obstante, el protagonista de la Historia dedica el premio a aquel buen profesor que se fijó en él y le alentó. No se olvida a un buen profesor.

El genio español de la Física: "Mi profesor decía que tenía el peor cociente intelectual de clase"

Cuando era niño, el científico español Javier Tamayo suspendía seis en segundo de ESO. Su profe-sor le hizo levantarse en el aula con 12 años junto a otro chico: «Ustedes dos son los alumnos con el cociente intelectual más bajo de la clase. Es mejor que dejen los estudios de una vez y se dediquen a trabajar».

El prestigioso premio de Física que acaba de ganar el segundo no tiene nada que ver con el Nobel de Medicina que ganó el primero en 2012.

Javier no es John. Tamayo no es Gurdon. Madrid no es el pueblo de Eton (Inglaterra).  La Complutense no es Cambridge. Hablamos de generaciones distintas, sí.

Si a su hijo le dicen que no sirve para estudiar pero lo que en realidad le sucede es que es disléxico; si nadie le ayuda con ello y en la escuela le piden que repita curso a los siete años; si es expulsado con preocupante frecuencia al pasillo; si es un abonado seguro a los exámenes de recuperación; si recuerda la enseñanza que tuvo en la escuela como una «humillación»; si ocurre todo eso, decimos, siempre se puede rebelar contra todo y contra todos acordándose de Javier Tamayo.

Sucedió el pasado 12 de diciembre en Madrid. El mejor físico español recogía el galardón más importante de su disciplina: el Premio Física, Innovación y Tecnología concedido por la Real Sociedad Española de Física (RSEF) y la Fundación BBVA. Su equipo creó hace años un microchip capaz de detectar el sida a la semana de contagio. Ahora había desarrollado unos dispositivos ultrasensibles para rastrear huellas de tumores en estadios tempranos. Le tocaba hablar. Estaba su familia delante. Su discurso transcurría con normalidad hasta que, a la hora de los agradecimientos, abrió un melón que jamás había tocado.

«A mi profesor de Física que, con 15 años, cambió mi magnífica trayectoria de fracaso escolar y terror de mi colegio en un decente estudiante de Física. Gracias. Problemas como la dislexia, la hiperactividad o la falta de atención todavía no son bien tratados y son una fuente de talento que se desperdicia. O lo que es peor, dan lugar a problemas emocionales y de autoestima que acompañan toda la vida».

«Era disléxico y aquello me generaba muchas dificultades. La EGB fue una cosa extraña. Estuve a punto de repetir primero de EGB. Estaba entre lo peor del colegio. Y eso me lo repetían constantemente. Con 10 años ya llevaba una trayectoria de ser expulsado, de sufrir ciertas humillaciones por el profesorado, te conviertes en un outsider. Pasaba mucho tiempo fuera de clase, dando vueltas sólo por el patio. El caso es que al principio era un niño tranquilo, sin ninguna identidad. Hasta que de repente, como escuchas que no vales nada, te pones a hacer tonterías para ser alguien».

El segundo Javier ha salido siempre boca arriba. Que si sus investigaciones contra las enfermedades. Que si sus publicaciones en Nature nanotechnology. Que si su trabajo junto a Priscila Kosaka. Que si sus estudios sobre las propiedades mecánicas de los virus. Ahora por sus avances en la detección tempranísima del cáncer. Mejor nos lo cuenta él.

«¿Cómo lo explicaría? En la sangre hay un montón de cosas: glóbulos blancos, rojos, proteínas... Todo está en concentraciones normales hasta que la persona enferma. Los biomarcadores actuales se manifiestan cuando la enfermedad está bastante desarrollada. Lo que hemos logrado es una tecnología que tiene una sensibilidad brutal con la que puedes encontrar una aguja en un pajar. Estos dispositivos serían capaces de detectar las proteínas que libera el tumor en su estadio más temprano y contribuir a un diagnóstico muy precoz».

 -¿Alguna vez pensaste que llegarías a esto?

-Cuando has sido un perdedor toda tu vida, estás más acostumbrado al fracaso que a otra cosa. De hecho, a veces, me sienta mal el éxito.

-Mi historia escolar es una historia de fracaso. De escuchar que no vales para nada... Yo, hasta hace muy poco, no he logrado disfrutar de la ciencia. Cuando no tienes autoestima, siempre te pones en duda. Si algo sale mal, te dices que tú lo has hecho mal. Es un tormento. Al final, los que te han puteado son voces en tu cabeza. El trauma infantil no se pasa en tu vida. Vives con escenas como aquella.

Transcurre en un colegio religioso cuyo nombre nos pide que omitamos y que está por el barrio madrileño de Ventas. El profesor es un cura que también es director del centro. Ya están los resultados de los test de inteligencia de los alumnos. Coge la lista. Sonríe. Cita a Javier y a otro chico llamado Martín. Sonríe. Les comunica delante de todos lo que son: lo peor de la clase. Sonríe. Les invita a que dejen los estudios. «Como el que te hace un favor». Sonríe.

Yo no he disfrutado de la ciencia hasta hace muy poco. Cuando no tienes autoestima, siempre te pones en duda

Estamos en el Instituto de Micro y Nanotecnología del CSIC.

No sabemos lo que llevará hoy en la mochila, pero el jefe del equipo de investigación de Bionanomecánica tiene el despacho como si le hubiese dado la vuelta a una bien grande y la hubiera desperdigado por ahí. Papeles con secuencias de datos. Dos pares de zapatillas deportivas sobre la mesa. Un recipiente con almendras peladas al lado. Una pizarra ininteligible con anotaciones en rotulador. Una pantalla encendida donde investiga el «temblor de las células tumorales». Música punk en su lista de Spotify. La imagen de Epi y Blas en la pared. Y Spiderman en el armario, enredándolo todo.

En Secundaria la cosa cambió. A peor... Me quedaban seis o siete. Empezó mi vena un poco más salvaje en el BUP. Pasaba de las humillaciones: cosas como mandarme a casa porque no me sabía el Credo. Todo acabó siendo machacante. Te metes en una burbuja y lo vas llevando. Me sentía vacío, solo, sin identidad. Ya tenía un montón de expedientes. Por cosas como entrar en el colegio de noche, beber en el recreo o coger una moto y tirarla a un contenedor. Hay un momento en que mi padre lo está pasando mal. No le va bien en la empresa, no hay dinero, tiene problemas en el corazón... Yo decía que, si se moría mi padre, yo me moría. Sentía mucha vergüenza de mí mismo cuando venían los test de inteligencia, no tenía narices para enseñárselos a mi padre. Me sentía la última mierda.

Entonces aparece un profesor de Física en 3º de BUP. No uno con la pasión vocacional del Robin Williams de El club de los poetas muertos, no. Sino uno que se ponía a leer el Abc en clase, mientras él fumaba Ducados y los alumnos resolvían los problemas con Javier al fondo.

Yo apenas estudiaba su asignatura. Hacía los exámenes como el que hace un pasatiempo. Me entretenía. Un día me dijo algo que me repitió más veces. Algo que lo cambió todo: Esto se te da muy bien, chaval. Si hicieras Física, tendrías la vida resuelta.

Y así llegamos a Javier dos.

El COU fue exitoso. La carrera fue en la Complutense. La meningitis fue cuando hacía la tesis sobre el microscopio de fuerzas atómicas. La especialización fue en Bristol. La paternidad fue hace ocho y 12 años. Aquella frase del profesor Julián también va en la mochila.

Las ideas locas son muy necesarias, repite Javier. Por eso hace muchas cosas por probar.

Como cuando al hijo que le daba vergüenza su cociente intelectual se le murió el padre. De cáncer de vejiga. Y, a los pocos meses -siendo físico y no médico-, se puso a probar cosas contra la enfermedad.


Marcado el recorrido etnográfico


MARCADO DEL RECORRIDO ETNOGRÁFICO

27 de octubre de 2020

La semana pasada hemos acudido de nuevo al Pueblo de Tamayo. En esta ocasión nos hemos juntado Eduardo Rojo, periodista y gran conocedor de la historia y cultura del lugar, creador de este recorrido etnográfico del entorno de Tamayo, Lorenzo, Jorge, Javier y Eduardo con el objetivo de marcar el recorrido.

Con antelación ya colocamos un panel informativo de las características y lugares visitables de valor histórico y cultural, y en esta ocasión hemos puesto en cada uno de esos puntos de interés del recorrido una varilla y un cartel que define el lugar, da una pequeña información y esta completado con un código QR a través del cual y mediante el móvil se accede a una información más amplia y más detallada de ese lugar.

Colocamos diez y nueve carteles informadores, con diez y seis puntos de interés y tres en desviaciones. Por otro lado marcamos el recorrido colocando en piedras y árboles dos marcas de colores, morado y blanco, como corresponde a recorridos lugareños. El objetivo de esta marca es facilitar la realización del recorrido evitando las pérdidas.

El recorrido es sencillo, con poco desnivel, es suficiente un calzado de zapatilla de monte, tiene una distancia de 9,5 km aproximadamente y se puede realizar en dos horas.

Se puede recoger una hoja informativa en la Casa de la Memoria de Tamayo, en la caja situada debajo del panel informativo.

Y se puede seguir de forma georeferenciada mediante GPS o la aplicación del móvil de  Wikiloc: https://es.wikiloc.com/

Este recorrido se ha realizado gracias en primer lugar a Eduardo Rojo, gran colaborador, al Ayuntamiento de Oña que ha participado con una subvención y a la Excma. Diputación de Burgos, Departamento de Cultura que también ha colaborado.

La coordinación y realización ha corrido a cargo de la Asociación UNIDOS POR TAMAYO.

Nuestro deseo es que los visitantes y lugareños conozcan mejor la historia y la cultura de este entorno  y lo consideremos un poco de todos.


Arnaldo Tamayo, astronauta


 EL APELLIDO TAMAYO RECORRE TAMBIÉN EL ESPACIO EXTERIOR

 

Un astronauta cubano, Arnaldo Tamayo, viajó por el espacio hace cuarenta años.

 

Recuerdan aniversario 40 del primer viaje al espacio de un cubano

Ha cumplido 78 años.

De cuna humilde, Tamayo Méndez nació en la oriental ciudad cubana de Guantánamo. Desde muy joven tuvo que enfrentar las dificultades que impone la pérdida de ambos padres, y cuando contaba con 13 años de edad comenzó a laborar como limpiabotas y ayudante de carpintero.

Concluyó exitosamente los estudios primarios en su ciudad natal, donde podía ver a menudo el vuelo de los aviones norteamericanos radicados en la ilegal base naval que en ese territorio mantiene el gobierno de Estados Unidos.

Al
poco tiempo de la invasión mercenaria de Playa Girón, en abril de 1961, integró un grupo de jóvenes que fueron a la entonces Unión Soviética a estudiar aviación. Allí, un instructor de apellido Shulga lo enseñó a pilotar, y con ello abrió las puertas a una brillante carrera como aviador.

Después, vendrían para Tamayo progresivos ascensos en la unidad aérea a la que fue designado y, en 1969, su ingreso en la Escuela Básica Superior de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General Máximo Gómez, donde cursa satisfactoriamente estudios superiores de mando y estado mayor, que lo capacitan para la dirección de grandes unidades aéreas, lo que le permitió profundizar en los conceptos del empleo combativo de la aviación y dominar los principios del arte y la ciencia militar referidos a su profesión.

En 1976 ya alcanza el grado de teniente coronel, es piloto instructor y mantiene su categoría de Primera Clase, alcanzada desde 1968.

Un hito trascendental en la vida del joven guantanamero lo marcaría el año 1977, pues en virtud de la incorporación de Cuba al Programa Intercosmos, es seleccionado como aspirante a cosmonauta, pasa satisfactoriamente todas las pruebas de aptitud y marcha a la Ciudad Estelar, en la Unión Soviética, donde junto a los veteranos soviéticos de la conquista del espacio, recibe la preparación necesaria para el vuelo conjunto a bordo de la nave Soyuz 38, comandada por Yuri Romanenko, coronel piloto cosmonauta y Héroe de la URSS.



El vuelo se realizó el 18 de septiembre de 1980, se extendió por más de siete días y constituyó un símbolo de lo que puede lograrse mediante la colaboración entre pueblos de diferentes culturas y desarrollo, pero con el mismo y hermoso propósito de desarrollar lazos de amistad y cooperación en aras del bien de la humanidad.

Hace ya 40 años, un aniversario que continuamos celebrando. Son los resultados de ese vuelo, de la ciencia cubana en la preparación de los experimentos.  

La misión conjunta entre Cuba y la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas despegó desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán, el 18 de septiembre de 1980, con los tripulantes Arnaldo Tamayo y Yuri Romanenko.

Hay momentos de mucho estrés, tanto en el despegue, en el vuelo, como en el aterrizaje; pero la preparación psicológica te da la posibilidad de vencer cualquier miedo, duda o sentimiento de inseguridad, asegura el piloto cubano, primero de este país y de Latinoamérica en viajar al espacio.

En marzo de 1978, comenzaron a prepararse en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Gagarin, en Moscú.

Nos preparamos para todo, excepto para enfrentar la situación de la falta de gravedad en el organismo humano, pues el espacio constituye un medio hostil.

En esas condiciones de gravedad cero, tuvimos cambios en el sistema cardiovascular, inapetencia, insomnio y náuseas, lo cual es parte del proceso normal de adaptación.

Durante los tres primeros días del vuelo, perdí alrededor de un 40 por ciento de la capacidad intelectual, explica Tamayo; pero luego tuve una mejoría total y me sentía como en la tierra.

Al regreso hay otro proceso de readaptación, pues en casi ocho días de vuelo el organismo se adapta a la falta de gravedad, agrega.

En el complejo orbital Saliut 6 se reunieron con la tripulación residente, conformada por otros dos cosmonautas soviéticos, con los cuales realizaron una serie de experimentos antes de regresar a tierra el 26 de septiembre.

Según detalló Tamayo realizaron por primera vez en el espacio un electroencefalograma y hubo un experimento para minimizar las influencias de la gravedad en las extremidades inferiores.

Estos son algunos de los 21 trabajos que desarrollaron en temáticas médico-biológicas, de teledetección de los recursos naturales de la tierra, físico-técnico y relacionados con el comportamiento psicológico de la tripulación.

Para Arnaldo Tamayo fue una gran satisfacción observar fenómenos naturales como el amanecer, el atardecer y apreciar los continentes; además de ver a Cuba en toda su dimensión.


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